Dime ¿Por qué corres?
¿De qué cosa te escondes?
¿Por qué esas persianas jamás se separan de ti?
.
tratas de ocultar tu alma y de a poco cierras sus ventanas
dejando atrapada la luz, que sublime y tímida brilla allí.
Te encierras en tu cuarto, te sientas en la calle
de todas formas lo único que haces es pensar.
Y de a poco, y sin pensarlo, de tanto meditar,
las herméticas ventanas comienzan a gotear.
Ves pasar recuerdos, vivos y fugaces
que hacen a esa alma, detrás de la polarización, temblar.
Piensas que la vida no es genial como debería,
sin embargo jamás lo expresarás.
Tomas tus audífonos, tapas esas salidas
que te hieren al escuchar
La música que fluye e inundará tus pensamientos,
sin más, solo te lleva a evocar.
Maldices sin querer lo que con tanto esfuerzo
pudiste de a poco y con cuidado lograr
Pero sin duda alguna, aquel que te guardaba,
no tuvo comparación ni par.
La música, que silencias, lo único que hacía
era tus tímpanos sin sentido, vibrar.
Lo odias en silencio, pues lo único que te recuerda,
es a lo que tu hermética y ruidosa alma, jamás podrá superar.







